Las hojas de Valira. Capítulo 4
Durante toda la noche, Eyra y yo estuvimos bebiendo de la botella, sentadas en la barandilla de piedra del balcón de mi habitación. No hubo palabras o gestos, sólo dos adolescentes en silencio bajo el cielo nocturno y el olor afrutado del vino. Entonces sentí la mirada de Eyra, su sonrisa, sus ojos llenos de confianza y después tristeza. —Lo que le dijiste a esos capullos… gracias. —De nada pero no entiendo. —La miré de reojo. —¿Por qué? —Porque… es extraño que seas más sabia que la gente de mis madres, seres inmortales movidos por idioteces. —Miró a la luna y cerró los ojos. —Sé que los elnars son ambiciosos con tener el control del continente porque “nuestra Dama Nocturna derrotó a la tirana de la Forjadora y los hemnas…” chorradas y eso. —El Reino de Ysdrala siempre ha tenido sus conflictos con Isha y Erona. —Ya, los motivos son estúpidos. —Dejó la botella en la barandilla. —Pero me da igual, los odio, como a los eloars. —Suena doloroso. —Es porque lo es ¿Por qué c...