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Mostrando entradas de abril, 2026

Las hojas de Valira. Capítulo 4

Durante toda la noche, Eyra y yo estuvimos bebiendo de la botella, sentadas en la barandilla de piedra del balcón de mi habitación. No hubo palabras o gestos, sólo dos adolescentes en silencio bajo el cielo nocturno y el olor afrutado del vino. Entonces sentí la mirada de Eyra, su sonrisa, sus ojos llenos de confianza y después tristeza. —Lo que le dijiste a esos capullos… gracias. —De nada pero no entiendo. —La miré de reojo. —¿Por qué? —Porque… es extraño que seas más sabia que la gente de mis madres, seres inmortales movidos por idioteces. —Miró a la luna y cerró los ojos. —Sé que los elnars son ambiciosos con tener el control del continente porque “nuestra Dama Nocturna derrotó a la tirana de la Forjadora y los hemnas…” chorradas y eso. —El Reino de Ysdrala siempre ha tenido sus conflictos con Isha y Erona. —Ya, los motivos son estúpidos. —Dejó la botella en la barandilla. —Pero me da igual, los odio, como a los eloars. —Suena doloroso. —Es porque lo es ¿Por qué c...

Las Hojas de Valira. Capítulo 3.

Al atardecer se nos informó que las familias estaban llegando a palacio y por orden de mi madre, debía vestir con las mejores galas. Las sirvientas me vistieron y maquillaron con pintalabios rosa y línea del ojo rojo, el cabello recogido en un moño, llevando un vestido blanco pastel con los hombros y brazos al descubierto, sujetado por los brazos, un escote discreto y falda larga hasta las rodillas, guantes blancos de seda y bailarinas del mismo color que el vestido. Mientras salía de mi habitación, Eyra me estaba esperando vistiendo similar a mí pero con un vestido morado con brillantes purpuras en la falda y guantes negros de seda. No sólo eso, llevaba una coleta larga, pintalabios morado y línea del ojo azul, estaba preciosa y el conjunto iba a juego con sus tatuajes, me parecía tener a una diosa ante mí. —Dime la verdad. —Susurró avergonzada. —Parezco un arlequín de los libros. —N-no, de hecho… estás preciosa. —Se sonrojó y suspiró. —¿Pasa algo? —No entiendo la vestimenta femenin...

Las Hojas de Valira. Capítulo 2

Durante varios años estuve estudiando con Eyra y Edel magia, historia, geografía, esgrima, matemáticas, literatura y estrategia, estando los tres al mismo nivel salvo en combate, quien Edel nos superaba a ambas y en magia, pues Eyra no lograba hacer magia humana y ya tenía las suyas. Por lo demás, Eyra sólo tenía interés en dos, el combate y la táctica, el resto del tiempo se la pasaba en el jardín, pero empezó a cambiar cuando cumplió los dieciséis como yo. También aprecié mi nuevo cuerpo, la vitalidad que rebosaba, su fuerza, su salud excepcional, aprovechando a hacer todo lo que no pude en el pasado. También había cambiado bastante, solía llevar el cabello recogido, mi cuerpo era más atlético pero seguía siendo delgada, era algo bajita y Eyra ya superaba la altura de mi madre. Eyra en cambio tenía su cabello largo, piercings en las orejas y nariz, su cuerpo era muy delgado y su forma de ser había adquirido cierta confianza. Edel tenía el cabello más largo, era más atlético, pe...

Las hojas de Valira. Capítulo 1

Al día siguiente desperté temprano, no por nadie sino por mí, una reacción extraña de mi cuerpo, supongo. Caminé por los pasillos vestida con un camisón blanco y largo de pijama, un silencio sepulcral mezclado con los primeros rayos del sol que atravesaban los grandes ventanales, y entonces un cuadro de Camille y Noah, posando con atuendos de nobles. —Duquesa de D’Ur, Camille D’Ur Melgar et Estuarda, Duque Noah Urda D’Ur Hidalgo Castela. —Leí en alto. —Buah, más largos que su puta madre y sólo repiten el apellido de matrimonio, rarete para ser nobles, ni rastro de endogamia. —Tú, no deberías estar aquí. La voz de un chico se escuchó de cerca, y al mirar a los lados, vi al fondo del pasillo la sombra de un niño con un par de ojos rojos brillantes. Me paralicé un poco por el miedo, cada vez se acercaba más a mí pero no era capaz de huir. —Ah, eres la hija de su excelencia. Vi entonces que tendría unos diez años o así, cabello oscuro y corto, ojos de iris rojos apagados que in...

Las hojas de Valira. Prólogo

(Este capítulo contiene tanatofobia)  La reencarnación es algo que una persona no espera o una idea absurda, ese fue mi caso hasta que descubrí que era posible. Creí que alguien o algo se había apiadado de mí porque había perdido a mis padres siendo muy peque quedando a merced del sistema y enfermé de cáncer a los veinte, muriendo muy joven. Pero cuando exhalé mi último aliento y cerré los ojos, desperté en un lugar completamente distinto... y en el cuerpo de una niña de ocho años. Me encontraba en una amplia habitación de aspecto señorial. Las paredes estaban revestidas de madera oscura, el suelo era de mármol blanco y los muebles, finamente tallados, desprendían un aire de lujo. Frente a la enorme cama de matrimonio había un gran espejo con un marco dorado que reflejaba a una niña desconocida. Vi en el reflejo que era una niña de cabellos rojos y ojos azules, piel pálida y rostro pecoso y agotado, y vestía un camisón blanco sencillo. Pude escuchar que la puerta se abría y a...