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Mostrando entradas de mayo, 2026

Las Hojas de Valira. Capítulo 16

[Este capítulo contiene contenido sexual explícito]  Ese día mi familia celebró una fiesta improvisada con todos para festejar que ya era caballero. Estuvimos tomando ternera laqueada con miel y naranja, empanada de pulpo y cebolla, pollo relleno, pato braseado con especias de Bharat, verduras salteadas en aceite de oliva, vinos tintos de hace dos cientos años, cerveza de mantequilla e hidromiel, cenando incluso el servicio las grandes exquisiteces. En las horas más tardías de la madrugada, llenos de vino, hidromiel y cerveza, sólo quedamos pocos que no sucumbían al sueño producto del alcohol. Estaba frente a la chimenea del gran salón, asando castañas en solitario, dándome cuenta de las cosas que lograba en esta vida y de las cosas que nunca hice en la anterior. También de estar enamorada, no sólo de Eyra, algunos sentimientos había desarrollado por Dante y Aslan, nada serio, chiquilladas. Fue entonces cuando Varea se sentó a mi lado, en el suelo de rodillas, con un semblant...

Las Hojas de Valira. Capítulo 15

El peso del cuerpo aún estaba y la fatiga hacía que sólo deseara dormir, pero abrí los ojos al despertar sólo por la curiosidad de saber lo ocurrido. Estaba en mi habitación, o lo que quedaba de ella, pues la naturaleza había tomado casi todo hasta parecer un bosque en miniatura repleto de mariposas, raíces con musgo, campos de flores y ramas repletas de hojas, todo en contraste con los campos nevados del exterior a través de la ventana al balcón. También estaba vestida con un camisón blanco, arropada con la chaqueta de Dante, repleta de collares de cristales blanquecinos de lirio, que servían para dar mana, y estos estaban bajo la bufanda de Aslan, que estaba alrededor de mi cuello. A mi lado, Eyra dormía desnuda al tiempo que sus tatuajes brillaban y entre sus manos cristales de lirio apagados, como si hubiese dedicado toda su magia a transformar mi dormitorio. Acaricié su rostro y besé su nariz, abriendo ella los ojos. Sus tatuajes dejaron de brillar y Eyra sólo sonrió con dul...

Las Hojas de Valira. Capítulo 14

Durante el resto del día estuvimos descansando y planificando el duelo contra Solen. También estuvimos entrenando Eyra y yo, Aslan reparó su escudo y Dante practicaba magia. Pude dormir durante la mayor parte de la noche pero en plena madrugada, la ansiedad me gobernó. Decidí estar ya lista, saliendo de la cama sin que Eyra se despertara y yendo directa a la playa de la aldea. Aún si el olor a pescado era fuerte y el sol no se había puesto, quería estar ahí, sobre el muelle. Pude sentir su presencia detrás de mí, el olor a sangre fresca y sus ojos brillando en la oscuridad, sus pasos cada vez más cerca y una presión en el pecho que me dolía con fuerza. —¿Has decidido desistir, muchacha? Su voz llegó desde mi espalda. —Está claro que no. —No tendré piedad —Añadió. —Aunque nadie va a morir aquí. —No como mi tía Beatrice. —Solté sin pensar y me di la vuelta. —La dejaste morir. Hubo un silencio y la presión en el aire cambió. —Si tienes algo que decirle… reza —Dijo ella...

Las Hojas de Valira. Capítulo 13

Ayudamos durante toda la noche a la gente, llevando a los heridos a la iglesia y tratándolos con nuestra magia. Pudimos descansar lo que quedaba hasta el amanecer, a pesar del frío de la ventisca que amainó con los primeros rayos de sol, y en cierto modo, la gente se sentía segura por nuestra presencia, incluida la de Eyra. Salí de la iglesia sola y vi como la aldea se veía muerta, el miedo a salir se sentía en cada discreta y escondida mirada en las ventanas. Me encontré con Varea, quien estaba con cuatro caballeros de la orden montados en sus caballos y el bandido encadenado y atado a uno de los caballos. —Así que esa es la general. —Exclamó Eyra mientras caía del tejado y de pie. —No intimida mucho si no conoces su edad. —No quiere que me una a su orden. —Miré a Eyra de reojo. —Hablamos anoche durante el asalto. —¿Y el estúpido motivo para ello? —Guerra, una que quiere llevar a cabo. —Miré a la general, quien parecía estar alerta de nuestra presencia. —Cree que mi lugar ...

Las Hojas de Valira. Capítulo 12.

[Este capítulo contiene escenas de sexo y violencia]  Al atardecer llegamos a Foné y conseguimos una habitación en la posada, una para nosotras dos con vistas al mar. Aslan y Dante parecían congeniar bien durante la cena, y Eyra parecía de bastante buen humor, estábamos todos incluso sin armaduras con la sensación de seguridad, pero yo sólo quería una cosa, dormir, y teniendo en cuenta que iba a ser nuestra primera vez durmiendo juntas… intentaba apagar mi cabeza. En el dormitorio me encontraba sola y desnuda, bañándome en un barreño lleno de agua caliente que había creado con mi magia. Cuando terminé de lavar mi cuerpo, me levanté y observé mi cuerpo desnudo y mojado en el espejo, ninguna herida o cicatriz, piel de porcelana con pecas, mi pubis con vello rojo y espeso, mis senos medianos y redondos, libres de la prisión de la armadura, mis músculos definidos por el entrenamiento, sobretodo mis brazos marcados con venas, piernas y mi trasero redondo, dolorido de andar tantas dist...

Las Hojas de Valira. Capítulo 11

Estuvimos buscando por el viejo molino algún rastro de pruebas, hallando en el sótano un extraño descubrimiento. Allí había un collar con forma de araña y un círculo ritual hecho con sangre, las runas no las entendíamos pero sí lo que había en el centro, cenizas, un pequeño puñado como de animal pero ningún rastro de fuego. Estaba claro que era brujería pero ninguno tenía conocimientos sobre ello así que decidimos volver al pueblo. Por el camino, vimos humo negro viniendo de la aldea y nos dirigimos raudos allí pero ya se olía la madera y la carne quemadas, y se veían los fuegos de las hogueras, confirmándose cuatro . Al llegar allí, la gente estaba dividida, algunos aliviados y otros asustados. También estaba el clérigo, el paladín y la acólita, junto a los guardias, pero la acólita se separó y se acercó a nosotros. —Los primeros fuegos del invierno. —Exclamó Dante serio. —Dicen que no necesitáis muchas pruebas para que alguien arda. —Temo que hubo muchas pruebas y confesiones, adem...

Las Hojas de Valira. Capítulo 10

[Este capítulo tiene escenas de horror y gore]  No ocurrió nada más durante toda la noche, sólo chillidos, miradas de nerviosismo y el absoluto terror de la oscuridad nocturna. El pobre hombre que perdió a su familia falleció a causa de sus heridas, la magia sanadora tan sólo sirvió para aliviar su dolor físico, pero en su rostro existía aún el dolor emocional y el peso de tanto sufrimiento, y es que no hay magia en este mundo capaz de sanar tal trauma. Reunidos los cuatro entonces en la plaza, se sumaron también los habitantes de la aldea, el trío clerical y los clientes de la posada. El sacerdote del pueblo y el enterrador se ocuparon del cuerpo dando una misa completa para toda la familia, una cena de difuntos con castañas, moras y boniatos que, por la terrible situación y miedo, nadie comió, y un toque de campanas por cada miembro de la familia, en aquella pequeña y vieja iglesia de ventanales pequeños, hecha con una mezcla de bloques de piedra tanto viejas y desgastadas co...

Las Hojas de Valira. Capítulo 9

[Este capítulo contiene mutilación y horror] Llegamos a Nimen al atardecer, viendo muchas casas de una o dos plantas, pocas personas en las calles nevadas y un ambiente tranquilo en la plaza, compuesta por una torre en ruinas difícil de ignorar, con sus bloques de piedra casi cristalizados, y las partes de madera negras como si un incendio la hubiera destrozado de fuera hacia dentro. Entramos a la posada algo abarrotada, nadie se fijaba en Eyra y eso a ella le hizo relajarse bastante.  Entonces observando de entre la gente vimos un clérigo con hábito blanco y cota de malla bajo ella, un paladín con armadura de placas blancas con decoraciones de oro, escudo y martillo de guerra, una joven de mi edad, rubia de ojos azules, delgada y con hábito blanco y báculo de oro, los tres con símbolos de una dama desnuda de oro, y una cuarta persona destacando entre todos, corpulenta con armadura negra, escudo, cimitarra, cadenas y casco con cota de malla, un equipo cuyo estilo y diseño no eran p...